A principios de junio 2004 contraté el servicio de ADSL con Telefónica (1) y unos minutos antes de que viniese el mensajero con el kit, me llamaron de Auna para ofrecerme una mejor oferta. Cuando vino el mensajero rechacé recibir el kit y cancelé el acuerdo con Telefónica.
En 2 semanas, el día 1 de julio, vino a mi casa un representante de Auna para firmar el contrato (2). Ha sido el único caso en el que respondieron relativamente rápido en Auna.
En instalar la línea de voz tardaron 2 meses y medio.(3)
Desde que firmé el contrato, hace 4 meses y medio, estoy esperando en vano el kit ADSL o alguna llamada aclaratoria por su parte.
Durante todo este tiempo llamé decenas de veces a atención al cliente, dejé varias quejas y puse varias incidencias y reclamaciones pero nunca nadie me llamó o respondió de ninguna manera.
Me prometieron varias veces que me llamarían del departamento de quejas o que me llamaría un responsable en 15 minutos, pero siempre fue como hablar con una pared puesto que nunca cumplieron con su palabra.
Me dieron 3 números de fax para mandar mi reclamación y ni siquiera esto podía hacer, porque todos los faxes durante 3 días comunicaban o no daban respuesta constantemente.
Finalmente lo único que podíamos hacer para exponer nuestra reclamación (la misma que les adjunto 4) fue enviar una carta certificada al domicilio social de Auna y de nuevo no obtuvimos ningún tipo de respuesta.
Yo soy el dueño de una nueva empresa, Porlared S.L.(5), que era la titular de la línea de Telefónica (6), y Auna me hizo cambiar la titularidad de empresa a particular, ya que la oferta era sólo para particulares.
Mi empresa, como dice su nombre, se dedica a prestar servicios a través de internet.
Y bien, ¿qué vale una empresa así sin internet?
Este retraso irresponsable de Auna me resultó en pérdidas, que son el resultado de tener que retrasar el comienzo de la actividad de mi empresa en 5 meses.
Mi socio, tenía que acudir a centros de internet cada día para poder mantenerse en contacto con cooperadores en la India y en Rumania, con los correspondientes gastos económicos y de tiempo.
Y el colmo fue cuando el día 16.11.04 me encontré que, sin ninguna llamada previa o aviso, desconectaron mi línea con total desfachatez y sin ningún remordimiento.
Este acto dejó a mi empresa unos días sin línea de teléfono, otro daño comercial incalculable.
Finalmente ya que con Auna era imposible comunicarse y ya que la línea de Auna es incompatible con todas las empresas que ofrecen Internet, la única opción que tuvimos fue darnos de alta de nuevo con Telefónica y perder el número antiguo que quedó rehén en Auna.
Esto resultó en más daño comercial ya que muchos clientes conocían el antiguo número de la empresa.
Durante todo este largo periodo de espera kafkaiana, durante la que no me hicieron ni caso, me sentí totalmente desamparado y desolado.
Mostremos a Auna con este procedimiento que el pequeño cliente sí que está amparado.